Violencia vicaria: cuando los hijos e hijas son utilizados para causar daño
- Angela Jimenez
- 26 may
- 3 min de lectura

La violencia vicaria es una de las formas más crueles de violencia basada en género. Ocurre cuando una persona utiliza a los hijos, hijas o seres queridos como herramienta para generar sufrimiento, control o daño emocional hacia una mujer.
Este tipo de violencia busca castigar, manipular o mantener poder sobre la madre a través del vínculo afectivo con sus hijos e hijas.
Muchas veces aparece:
durante procesos de separación,
disputas de custodia,
relaciones marcadas por violencia previa,
o cuando el agresor siente que pierde control sobre la mujer.
La violencia vicaria no solo afecta profundamente a las mujeres, sino también a niños, niñas y adolescentes que terminan expuestos a dinámicas de manipulación, miedo y violencia emocional.
¿Qué es la violencia vicaria?
La violencia vicaria es una forma de violencia de género en la que el agresor utiliza a los hijos, hijas o personas significativas para causar daño psicológico y emocional a una mujer.
Puede manifestarse mediante:
amenazas relacionadas con los hijos,
manipulación emocional,
impedir el contacto con los niños o niñas,
desacreditar a la madre frente a ellos,
usar a los hijos para vigilar o controlar,
incumplir responsabilidades parentales como forma de castigo,
o generar daño emocional a través del sufrimiento de los hijos.
En sus formas más graves, la violencia vicaria puede poner en riesgo la integridad y la vida de niños, niñas y mujeres.
¿Qué busca la violencia vicaria?
La violencia vicaria suele buscar:
mantener control sobre la mujer,
castigarla emocionalmente,
generar culpa,
causar sufrimiento psicológico,
impedir que rehaga su vida,
o continuar ejerciendo violencia después de una separación.
Muchas veces el agresor entiende que el vínculo más importante para una madre son sus hijos e hijas, y utiliza ese vínculo para manipular, amenazar o causar daño.
¿Cómo identificar la violencia vicaria?
Algunas señales de alerta pueden ser:
amenazar con quitarle los hijos a la madre,
usar a los hijos para enviar mensajes o controlar,
hablar mal de la madre frente a los niños,
impedir o dificultar el contacto con ellos,
manipular emocionalmente a los hijos contra la madre,
incumplir acuerdos parentales para generar daño,
usar procesos judiciales como forma de intimidación,
amenazar con hacer daño a los hijos,
o utilizar a niños y niñas para mantener control sobre la vida de la mujer.
También puede existir cuando el agresor descuida intencionalmente las necesidades emocionales o económicas de los hijos como forma de castigar a la madre.
Consecuencias de la violencia vicaria
La violencia vicaria puede generar profundas afectaciones emocionales tanto en las mujeres como en niños, niñas y adolescentes.
Entre las consecuencias más frecuentes están:
ansiedad,
miedo constante,
estrés postraumático,
culpa,
depresión,
afectaciones en el vínculo materno-filial,
manipulación emocional,
inseguridad,
afectaciones en el desarrollo emocional de niños y niñas,
y ambientes familiares marcados por tensión y violencia.
Los niños y niñas también son víctimas directas de estas dinámicas violentas.
El violentómetro de la violencia vicaria
Señales iniciales de alerta
Usar a los hijos para obtener información sobre la madre.
Hablar negativamente de ella frente a los niños.
Incumplir acuerdos para generar conflicto.
Amenazar con pedir custodia como forma de intimidación.
Conductas de manipulación y control
Impedir llamadas o visitas.
Usar a los hijos para transmitir amenazas.
Manipular emocionalmente a los niños contra la madre.
Desacreditar constantemente el rol materno.
Utilizar económicamente a los hijos como forma de presión.
Violencia vicaria severa
Amenazas de hacer daño a los hijos.
Desaparición o retención de niños y niñas.
Violencia directa hacia los hijos para generar sufrimiento.
Amenazas de muerte.
Agresiones físicas o psicológicas graves hacia menores.
Los hijos e hijas nunca deben convertirse en herramientas de violencia
La crianza y los vínculos familiares deben construirse desde:
el respeto,
la protección,
el cuidado emocional,
y el bienestar de niños y niñas.
Utilizar a los hijos para manipular, castigar o controlar a una mujer también constituye una forma de violencia que afecta profundamente a toda la familia.
Hablar de violencia vicaria también es prevención
Durante mucho tiempo, muchas formas de manipulación relacionadas con los hijos fueron minimizadas o vistas únicamente como “conflictos de pareja”.
Hoy entendemos que utilizar a niños y niñas para generar daño emocional también es violencia.
Reconocer estas conductas es fundamental para proteger el bienestar emocional y la seguridad de las mujeres, niños y niñas.
Referencias bibliográficas
Ley 1257 de 2008 de Colombia.
ONU Mujeres.
Convención sobre los Derechos del Niño.
Observatorios de Violencias Basadas en Género.
Estudios sobre violencia vicaria y violencia de género en América Latina.





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