Violencia económica y patrimonial: cuando el control también se ejerce a través del dinero
- Angela Jimenez
- 25 may
- 3 min de lectura

La violencia económica y patrimonial es una de las formas de violencia más invisibilizadas dentro de las relaciones de pareja y familiares. Muchas veces no se reconoce fácilmente porque durante años se normalizó la idea de que el hombre debía manejar el dinero, tomar las decisiones económicas o controlar los bienes del hogar. Sin embargo, limitar la autonomía económica de una mujer también es una forma de violencia.
Este tipo de violencia puede hacer que muchas mujeres:
dependan económicamente de otras personas,
pierdan autonomía,
sientan miedo de separarse,
o enfrenten dificultades para reconstruir su vida y proteger su bienestar.
La violencia económica no solo afecta el dinero. También afecta la libertad, la seguridad y la capacidad de tomar decisiones sobre la propia vida.
¿Qué es la violencia económica y patrimonial?
La violencia económica y patrimonial es toda acción orientada a controlar, limitar o afectar los recursos económicos, bienes o patrimonio de una mujer.
La Ley 1257 de 2008 en Colombia reconoce esta forma de violencia y establece medidas de protección frente a conductas que afecten la autonomía económica de las mujeres.
La violencia económica puede manifestarse mediante:
control excesivo del dinero,
impedir trabajar o estudiar,
limitar el acceso a recursos,
generar dependencia económica,
ocultar información financiera,
controlar cada gasto,
apropiarse de bienes,
o afectar el patrimonio de una mujer.
¿Qué busca la violencia económica?
La violencia económica suele buscar:
controlar,
generar dependencia,
limitar la autonomía,
dificultar la toma de decisiones,
impedir que una mujer pueda salir de una relación violenta,
o mantener poder sobre su vida cotidiana.
Muchas veces esta violencia se acompaña de manipulación emocional o psicológica, haciendo que la mujer sienta culpa o miedo al reclamar independencia económica.
¿Cómo identificar la violencia económica y patrimonial?
Algunas señales de alerta pueden ser:
controlar constantemente en qué se gasta el dinero,
exigir explicaciones por cada compra,
impedir trabajar o generar ingresos,
retener documentos financieros,
apropiarse del salario de la mujer,
ocultar información económica,
endeudarla sin consentimiento,
poner bienes únicamente a nombre de otra persona,
limitar el acceso a cuentas bancarias,
amenazar con quitar apoyo económico,
o impedir estudiar o crecer profesionalmente.
También puede manifestarse cuando una mujer realiza una sobrecarga de trabajo doméstico y de cuidado que le impide desarrollarse laboral o económicamente.
Consecuencias de la violencia económica en las mujeres
La violencia económica puede generar:
dependencia financiera,
inseguridad económica,
ansiedad y estrés,
miedo a separarse,
dificultades para cubrir necesidades básicas,
pérdida de autonomía,
afectaciones en la autoestima,
aislamiento,
sobrecarga emocional,
y obstáculos para reconstruir proyectos de vida.
Muchas mujeres permanecen en relaciones violentas por temor a no contar con recursos económicos para sostenerse a sí mismas o a sus hijos e hijas.
El violentómetro de la violencia económica
Muchas conductas de control económico son normalizadas dentro de las relaciones. Sin embargo, el control financiero también puede convertirse en violencia.
Señales iniciales de alerta
Criticar constantemente los gastos de la pareja.
Revisar o cuestionar cada compra.
Hacer sentir culpa por usar dinero.
Controlar decisiones económicas pequeñas.
Limitar actividades laborales o académicas.
Conductas de control económico
Retener dinero.
Exigir entregar el salario.
Impedir trabajar.
Limitar acceso a cuentas o recursos.
Generar dependencia económica.
Negarse a aportar económicamente de manera responsable.
Violencia económica severa
Despojar de bienes o patrimonio.
Endeudar sin consentimiento.
Amenazar con dejar sin recursos económicos.
Impedir cubrir necesidades básicas.
Ocultar bienes o información financiera.
Usar el dinero como forma de castigo o control.
La autonomía económica también es un derecho
Tener acceso a recursos económicos, decidir sobre el propio dinero y desarrollar proyectos personales y profesionales hace parte de los derechos y la autonomía de las mujeres.
Construir relaciones sanas implica:
corresponsabilidad,
acuerdos basados en el respeto,
transparencia,
y libertad para tomar decisiones económicas sin miedo o control.
El dinero nunca debe convertirse en una herramienta de manipulación o sometimiento.
Hablar de violencia económica también es prevención
Durante mucho tiempo, muchas formas de control económico fueron vistas como normales dentro de las relaciones y las familias.
Hoy sabemos que:
limitar la independencia financiera,
controlar el acceso al dinero,
o impedir el crecimiento económico de una mujer
también son formas de violencia.
Reconocer estas conductas permite fortalecer la autonomía, la prevención y la construcción de relaciones más equitativas.
Referencias bibliográficas
Ley 1257 de 2008 de Colombia.
ONU Mujeres.
CEPAL – Autonomía económica de las mujeres.
Organización Internacional del Trabajo (OIT).
Convención Belém do Pará.





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