El ciclo de la violencia: por qué muchas mujeres no logran salir fácilmente de relaciones violentas
- Angela Jimenez
- 26 may
- 4 min de lectura
El ciclo de la violencia

Una de las preguntas que más suele hacerse la sociedad frente a las Violencias Basadas en Género es: “¿Por qué no se fue antes?”“¿Por qué volvió con él?”“¿Por qué soportó tanto tiempo?”
Sin embargo, la violencia dentro de las relaciones no suele ocurrir de manera permanente desde el inicio. En muchos casos aparece de forma progresiva, alternando momentos de agresión con períodos de aparente calma, arrepentimiento y afecto.
Esto hace que muchas mujeres entren en un ciclo emocional complejo del que puede resultar muy difícil salir.
Comprender el ciclo de la violencia permite entender mejor:
cómo funcionan las relaciones violentas,
por qué muchas mujeres permanecen en ellas,
y cómo acompañarlas sin juzgarlas.
¿Quién habló por primera vez del ciclo de la violencia?
El concepto del “ciclo de la violencia” fue desarrollado por la psicóloga estadounidense Lenore Walker en 1979, a partir de investigaciones realizadas con mujeres víctimas de violencia por parte de sus parejas.
Walker identificó que muchas relaciones violentas seguían un patrón repetitivo compuesto por diferentes etapas que se repiten constantemente y que suelen intensificarse con el tiempo. Su teoría permitió comprender que la violencia no ocurre únicamente en episodios aislados, sino dentro de dinámicas de manipulación, control emocional y dependencia.
Las etapas del ciclo de la violencia
1. Acumulación de tensión
En esta etapa comienzan:
los conflictos,
las críticas,
el control,
los celos,
la manipulación,
los silencios castigadores,
la irritabilidad,
y las amenazas indirectas.
La mujer suele intentar evitar conflictos:
cediendo,
justificando conductas,
minimizando lo que ocurre,
o intentando “hacer todo bien” para evitar una agresión.
Muchas mujeres empiezan a sentir:
ansiedad,
miedo,
hipervigilancia,
y tensión constante.
2. Explosión o episodio de violencia
Es el momento donde ocurre la agresión.
Puede manifestarse como:
violencia física,
insultos,
humillaciones,
violencia sexual,
amenazas,
destrucción de objetos,
agresiones económicas,
o intimidación extrema.
En esta etapa muchas mujeres sienten:
miedo intenso,
bloqueo emocional,
confusión,
culpa,
o temor por su vida y la de sus hijos e hijas.
Con el tiempo, los episodios suelen aumentar en frecuencia e intensidad.
3. Luna de miel o arrepentimiento
Después de la agresión, muchas veces aparece una etapa de aparente arrepentimiento.
El agresor puede:
pedir perdón,
llorar,
prometer cambiar,
mostrarse afectuoso,
culpar al estrés, alcohol o celos,
dar regalos,
o comportarse temporalmente de manera amorosa.
Muchas mujeres desean creer que el cambio es real y se aferran a esos momentos positivos. Esto genera esperanza emocional y hace que el vínculo continúe. Sin embargo, si no existe un proceso real de responsabilidad y transformación, el ciclo vuelve a comenzar.
¿Por qué es tan difícil salir de una relación violenta?
Salir de una relación violenta no depende únicamente de “querer irse”.
Existen múltiples factores emocionales, psicológicos, sociales y económicos que dificultan romper el ciclo.
Muchas mujeres enfrentan:
miedo a represalias,
amenazas,
dependencia económica,
manipulación emocional,
aislamiento,
baja autoestima,
culpa,
miedo a quedarse solas,
temor por sus hijos e hijas,
presión familiar o social,
y esperanza de que la persona cambie.
Además, después de años de violencia, muchas mujeres comienzan a perder confianza en sí mismas y en su capacidad de tomar decisiones. La violencia psicológica constante puede hacer que una mujer:
dude de su percepción,
minimice lo que vive,
o sienta que no podrá reconstruir su vida.
La violencia afecta profundamente la autoestima
Muchas relaciones violentas deterioran progresivamente la autoestima de las mujeres.
A través de:
humillaciones,
críticas,
control,
manipulación,
comparaciones,
aislamiento,
y desvalorización constante,
muchas mujeres terminan creyendo:
que no son suficientes,
que nadie más las va a querer,
que no podrán salir adelante,
o que la violencia es culpa suya.
Por eso, recuperar la autoestima también hace parte del proceso de salir de la violencia.
¿Cómo ayudar a una mujer que está viviendo violencia?
Acompañar a una mujer en situación de violencia requiere empatía, escucha y comprensión.
Es importante:
creerle,
no juzgarla,
no presionarla,
respetar sus tiempos,
ayudarla a identificar señales de riesgo,
fortalecer sus redes de apoyo,
y brindarle información sobre rutas de atención y protección.
Muchas veces frases como:
“¿por qué no te vas?”
“yo en tu lugar ya lo habría dejado”
o “seguro exageras”
pueden aumentar la culpa y el aislamiento. Lo más importante es que la mujer sienta que no está sola.
¿Cómo empezar a romper el ciclo de violencia?
Cada proceso es diferente, pero algunas acciones pueden ayudar:
Recuperar redes de apoyo
Volver a acercarse a:
amistades,
familia,
espacios seguros,
o grupos de apoyo.
Buscar ayuda profesional
El acompañamiento psicológico y jurídico puede ayudar a:
comprender la violencia,
fortalecer la autoestima,
y construir estrategias de protección.
Reconocer que la violencia no es normal
Identificar que:
el control,
los celos,
las amenazas,
el miedo,
y la manipulación
no son expresiones de amor.
Fortalecer la autonomía
Recuperar espacios personales, laborales, emocionales y económicos puede ayudar a reconstruir la independencia y la seguridad.
Crear un plan de seguridad
En situaciones de alto riesgo puede ser importante:
guardar documentos,
tener contactos de emergencia,
identificar lugares seguros,
y conocer las rutas institucionales de atención.
Romper el ciclo sí es posible
Salir de una relación violenta puede ser un proceso largo, complejo y emocionalmente difícil. Muchas mujeres necesitan tiempo, apoyo y acompañamiento para lograrlo. Por eso, más que juzgar, la sociedad necesita comprender cómo funciona la violencia y fortalecer redes de apoyo que permitan a las mujeres recuperar:
su seguridad,
su autonomía,
su autoestima,
y sus proyectos de vida.
Ninguna mujer merece vivir con miedo dentro de una relación.
Referencias bibliográficas
Lenore Walker – The Battered Woman (1979).
Ley 1257 de 2008 – Colombia.
ONU Mujeres.
Organización Mundial de la Salud (OMS).
Convención Belém do Pará.





Comentarios